miércoles, 11 de enero de 2017

Meryl Streep: el sectarismo viste de Prada o la postura inpendiente

Lo que dice David French en 9, enero 2017 eThe National Review, y traído a colación por Actuall.coom es un boton encendido en el panel de dirección de las persona: titila la luz amarilla. 

Es fácil identificarse con el discurso de Meril Streep porque defiende valores con lo que la mayoría de las personas se sienten identificados. Sin embargo, lo hace desde con la intención de cobijar en estos discursos posturas que son contrarias a valores provida. Podría decir, que son discursos de lobo bajo piel de cordero. 

Apela en su argumentación a lo que ella sintió, a la tristeza que le provocó, a las vísceras más que a razones sustentadas en un concepción de vida. 

Los discursos sensibileros son muy fáciles de digerir porque el oyente no es contrastado en sus convicciones sino que es alimentado en sus sentimientos. 

Si, hay una tendencia aparente, en los representantes de estos posturas a erigirse como bastión de los valores de la humanidad, cuando en realidad son discursos panfletarios para apoyar intereses que no se muestran a la luz.

¿Qué lecciones saco de los comentarios de French? La conciencia crítica, analítica, que quiere interpretar el cambiante entorno que nos rodea, bajo criterios correctos, debe constantemente preguntarse si tales o cuales manifestaciones respetan adecuadamente al hombre en su dignidad humana. 

martes, 10 de enero de 2017

La procrastinación política también desmoraliza

La declaración de la Asamblea Legislativa de abandono del cargo tardía y sin efecto es una muestra de procrastinación política. Los diputados, a sabiendas que enfrentan a un gobierno autoritario, que desconoce al Poder Legislativo, tuvieron miedo de enfrentarlo con el ejercicio de sus funciones. Lo que es más grave, teniendo el respaldo de la mayoría de los venezolanos. 

Luchar contra un gobierno autoritario, con indicios manifiestos de participación criminal, no es fácil. Pero, la lucha debe darse. La lucha sólo se da peleado. La población representada, aún cuando la confrontación no traiga avances cuantificables, la lucha en sí, tiene un efecto moralizador, tiene el efecto preciso de "estamos luchando. No estamos vencidos". 

Lo que ha sucedido me acuerda una expresión que leí por ahí que cabe para expresar lo que quiero decir "Hay varias maneras de desertar. Uno deserta cuando se retira del frente del batalla, pero, también se deserta, permaneciendo en la línea, sin luchar"

lunes, 9 de enero de 2017

Temas difíciles

Me es difícil escribir sobre este tema porque, como cualquier persona, me agrada sentirme apreciado por otros. No me agrada el rechazo, por lo que  comenzaré con una defensa para atenuar el golpe: yo no tengo nada contra las personas que eligen una opción de vida distinta a la que tienen por naturaleza. Es su decisión. 

Así dicho, creo, que formo parte, aunque no libre de toda sospecha, del grupo de personas que, sin hurgarlas demasiada en sus razones, también lo creen. 

Pero, en donde empiezo a tener problemas es cuando trato de entender la aceptabilidad de este fenómeno y otros similares. Hay algo en mi persona que rechaza un sentimiento de "aceptación automática" de manifestaciones basado en la razón de que otros, que percibo como si fueran mayoría, rechazan a quienes, no digamos no aceptan, cuestionan, sino que se plantean un posible pensamiento cuestionador. 

Entramos, entonces, en que la libertad de expresión no existe de manera natural, sino que hay que lucharla diariamente. 

No se los escritos forman opinión, pero, lo que yo escribo , si seguimos la conseja —por la boca muere el pez—, es constancia de lo que pienso. Si bien, no en todo momento, si durante el momento en que escribí.