lunes, 9 de enero de 2017

Temas difíciles

Me es difícil escribir sobre este tema porque, como cualquier persona, me agrada sentirme apreciado por otros. No me agrada el rechazo, por lo que  comenzaré con una defensa para atenuar el golpe: yo no tengo nada contra las personas que eligen una opción de vida distinta a la que tienen por naturaleza. Es su decisión. 

Así dicho, creo, que formo parte, aunque no libre de toda sospecha, del grupo de personas que, sin hurgarlas demasiada en sus razones, también lo creen. 

Pero, en donde empiezo a tener problemas es cuando trato de entender la aceptabilidad de este fenómeno y otros similares. Hay algo en mi persona que rechaza un sentimiento de "aceptación automática" de manifestaciones basado en la razón de que otros, que percibo como si fueran mayoría, rechazan a quienes, no digamos no aceptan, cuestionan, sino que se plantean un posible pensamiento cuestionador. 

Entramos, entonces, en que la libertad de expresión no existe de manera natural, sino que hay que lucharla diariamente.